domingo, 22 de febrero de 2009

Guaymas es tierra de poetas, no sólo de políticos

Foto Carlos Sanchez


Poeta con ritmo en los versos, y en el cuerpo
Raúl Acevedo Savín recibió flor natural y 35 mil pesos en reconocimiento a su obra poética dentro de los Juegos Florales Darío Galaviz del Carnaval Internacional de Guaymas 2009. También coronó a la reina

Por Carlos Sánchez

Guaymas,Sonora.- Quizá la similitud radique en la belleza. Tal vez al mirar un rostro estético la catarsis sea invariable. Probablemente sentir es el efecto más concreto cuando se lee poesía. ¿Por qué premiar a un poeta en el marco de una coronación de la reina elegida dentro de un carnaval?
Tiene su origen esta práctica en la vieja Europa. Se retiene la tradición y la poesía cobra fuero en el Carnaval de Guaymas 2009. Se reconoce la belleza física, igual la belleza de un discurso en verso.
En esta ocasión y por vez primera, recibe a manera de homenaje el extinto crítico, maestro de literatura Darío Galaviz Quezada, el reconocimiento con su nombre en los Juegos Florales. Y es el poeta y editor Raúl Acevedo Savín, quien recibe el reconocimiento a su obra y como premio la flor natural, 35 mil pesos, y desde sus manos la coronación de la reina.
En el puerto de Guaymas hace viento en noche de carnaval. Cerca del Malecón y dentro del auditorio Fray Ivo Tonek, confluyen los admiradores de la belleza, autoridades culturales y funcionarios, incluso el presidente municipal, Antonio Astiazarán Gutiérrez, es espectador e invitado especial, también ejerce su función de premiador.
Hay luces multicolores, un escenario de ostentosa algarabía, y el momento inevitable para argumentar los por qué de la elección del poema ganador.
“Siendo las 19 horas del día 13 de febrero del año en curso, se reunieron en las instalaciones del Casa de la Cultura de este puerto los miembros del jurado calificador de los Juegos Florales Darío Galaviz Quezada del Carnaval Internacional de Guaymas 2009, Josefina Isabel Saucedo Morales, Ernesto Moya Amaya y Bruno Hernández Leyva, para deliberar sobre los 48 poemas entregados en tiempo y forma como lo señala la convocatoria. Después de haber revisado los trabajos recibidos, fue seleccionado como ganador el poemario titulado: Aquella noche el mar bebió de tu corazón náufrago, firmado con el pseudónimo de Daga, por su consistencia, sencillez y claridad, sin caer en la gratuitidad de los recursos retóricos….”
Gracias y buenas noches, dijo el poeta Savín en el preámbulo a su intervención. Luego rememoró los días de editar la revista Hayaza, y ser alumno de Darío.
Con un saludo previo a la asistencia, leyó: “…deseo antes que nada, antes de leer el fragmento de este poemario, expresar mi agradecimiento al jurado e instituciones que hacen posible esta honrosa distinción.
“Fue precisamente un poeta quien dijo que una ciudad que tiene historia sabe de dónde viene, pero sabe sobre todo adónde va, Guaymas es una ciudad histórica, es indudable. Pero una ciudad que tiene poetas, vislumbra los espacios necesarios donde la vida y el amor cobran sentido.
Guaymas es también territorio de poetas, no sólo de políticos. Desde Alfonso Iberry y Mosén Franisco de Ávila, pasando por el callejón de losTriquis donde nació Edmundo Valadés, este escritor uno de los más grandes y promotores culturales en la historia de la literatura hispanoamericana.
“Quizá a muchos les parecerá extraño el nombre de Edmundo Valadés, quizá por eso escribió uno de los más hermosos relatos mexicanos que se llama precisamente El extraño, y que hace referencia a esta ciudad.

“Poetas de la talla de Miguel Manríquez, Alejandro Ramírez, Gilberto Gastélum, José Luis Ojeda Bravo, Bruno Hernández, Ramón Santoyo, Josefina Saucedo, todos con talento excepcional, que con sus búsquedas y exploraciones de lenguaje han enriquecido a la poesía sonorense.
“Un premio literario tiene muchas connotaciones, sé que un premio así se debe también a la perseverancia y al trabajo, al regresar una y otra vez a los textos llevan realmente a un objetivo con estas características. Como sea, esto es parte de la vida, como lo es lo que un poeta hace acerca de la vida y de la muerte, que al fin de cuentas es también un carnaval”.
En el instante de la emoción inevitable es compartir un fragmento de creación, Y Raúl Acevedo Savín desenvaina versos del poema ganador. Antes palabras de elogio a otro poeta muerto, quizá el mayor de sonora y esta región.
“En el día de tu cumpleaños viejo Abigael / no importa que este poema no se escuche más allá de las fronteras, también la tierra que ensombrece tu rostro / una larga e imperfecta ternura sucumbió en tus cantos / y toda protesta fue blanco de sufrimientos: la fatiga, el sexo, el alcohol, se desvanecieron en los expedientes estratégicos violentados; dale permiso a esta tierra para que pueda seguir transpirando:
Qué simple: un poeta queda en su lecho,
abandona el mundo
y va a la puerta de la desesperanza.
El dolor tiene hambre.
(Ardua tarea esta
de despertar a tu propio ser, Abigael,
mientras el olvido terco como perro fiel
lame tu rostro...)
Finalmente – acota el poeta- a cerca de Mosén Francisco de Ávila: “Deberíamos inundar al puerto de poetas, abrirles el cráneo y sembrar cuidadosamente de claveles sus pisadas, leer a Francisco Mosén de Ávila nada más, les aseguro que la vida sería distinta, algo que Tagmar siempre agradecerá, rociando de letras las paredes, grafiteando las voces de nuestras almas… hay que rajarle la espalda a la revolución hasta que la salamandra invoque su perdón.”
En sus palabras como borbotones desde un corazón acelerado, el poeta laureado no dejó de recordar las enseñanzas de su maestro Darío Galavíz, y allá en el colofón de la premiación, Bola de ruido, muchachos éstos con música en el alma y las manos, con pasos alegres contagiando a la concurrencia, llenaron de alegría el escenario. David Norzagaray Félix, director de la Bola… se acercó al poeta y lo trepó al escenario, para que acompañado de las baila’oras enseñara también sus desplantes. La alegría es un dique para la palabra “no”. El poeta sobre el escenario hizo su mejor esfuerzo, empero nos dejó claro que su maestro Darío le enseñó literatura, más no el secreto del baile que tan bien ejercía.
Y que viva el verso dentro también de un carnaval.
*Raúl Acevedo Savín es poeta, narrador. Oriundo de Isla de Cedros, Baja California Sur. Actualmente es director de publicaciones de Universidad de Sonora. Cuenta con amplia trayectoria como editor y promotor de las letras; organiza el Encuentro Hispanoamericano de Escritores Horas de Junio.

2 comentarios:

coyote dijo...

Algo está sucediendo fuera del DF.
En cada estado, en cada ciudad, con un color muy particular. En la Universidad y en el café. En el museo y en el libro. Y en este espacio ciber.
Que bien!

... Sylvia dijo...

Gracias por tu visita Everardo.

Un abrazo.

Benedetti por siempre